Me encanta ir de mercadillos. Creo que hay expertos/as en la búsqueda del chollo y que entre éstos/as me encuentro. Hay mercadillos de todas clases: los hay de antiguedades (me encanta el de Marbella y uno que he visto hace poco en Setúbal-Portugal, donde he comprado una maravillosa tetera de un l por 50 céntimos); los hay de todo tipo de comidas (frutas, verduras, productos elaborados, artesanos.. como el de Jávea o como son los de "productos típicos"); los hay de "marcas" (fantástico el de Puerto Banús y también el de Casariche); los hay en todas las ferias de los pueblos; los hay en las grandes ciudades, en cada barrio (me encanta el Mercadillo de Huelin-MDH, de mi ciudad, en el que la reina de los chollos es mi prima Carmen); los hay hasta de cosas que no te sirven y las sacas a la calle (ese lo pondría yo y podría sacar un buen dinerito...jajaja).
Yo aconsejo comprar en los mercadillos solo aquello que necesitemos y sobre todo tener mucho cuidado con lo que compramos, porque puede haber artículos "ilegales", sin control de calidad o de sanidad, etc... Nunca aconsejaré comprar nada de eso. Recordemos que no debemos perder nuestros valores personales, ni nuestra salud, por nada del mundo y ¡menos por ahorrar!
"La biznaga nace de un cardo"
Espacio donde encontrar ofertas, promociones, rebajas, chollos, precios muy baratos ("precios rata") y miles de ideas para ahorrar, reciclar, aprovechar, economizar, rentabilizando nuestro dinero y otros recursos, para así sobrevivir a estos tiempos de crisis, manteniendo siempre nuestra dignidad,estilo personal, así como la generosidad hacia los demás.
sábado, 18 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
17: Cine, palomitas y refresco... ¿en casa, en el cine, en la calle...?
Cine, cine, cine...
Me encanta ir al cine, siempre ha sido una de mis actividades de ocio preferidas. Pero llegó un momento en que empecé a hacer cuentas... coincidió con el momento en que mi economía ya necesitaba hacer más números... y entonces descubrí que me salía ir al cine por unos 10-12 euros por persona (si incluía palomitas y refresco, claro). Sinceramente, pienso que los bares de los cines son una verdadera "estafa". Cuando la película era buena, ni siquiera pensaba en ese despilfarro, pues lo daba por bien empleado (nada como ver una buena peli en ese pedazo de pantalla y con ese maravilloso sonido..."surraun"). Pero cuando era un tostón (reconozco que ha habido veces en que hasta me he dormido) me salía mi vena "rata" y me decía... "con este dinero puedo recargar la tarjeta para ver unas 10 pelis del video-club de abajo de casa".
Bueno, pues al final llegué a un "ten con ten" (eso se dice en mi familia, cuando se refieren a "llegar a un equilibrio"), sacando las ventajas de una y otra opción... os cuento:
- Del vídeo-club saco las pelis más lacrimógenas, esas que son para llorar y con las que yo suelo llorar además a moco tendido, con hipidos y todo,... me quedo tan a gusto haciéndolo en casa, mientras en el cine pasaba un mal rato, reprimiendo lágrimas y sollozos de escándalo.
- Del vídeo-club también saco las pelis de historias intimistas, esas que tienen pocos actores/actrices, con largos diálogos y sin apenas paisajes o exteriores, ni por supuesto efectos especiales. Creo que son pelis que no pierden mucho en la pantalla pequeña, porque lo único que tienen es un buen guion.
- Y del vídeo-club saco algunas de las últimas novedades, si puedo en los días de oferta (en el mío, el míércoles son a mitad de precio). Ah y si es de los vídeos en que se paga por horas, no tengo en casa la peli más que el tiempo justo de verla (como tengo el vídeo debajo de casa, puedo permitírmelo). Eso sí, me encanta tomarme un picoteo con la peli. Es uno de esos "pequeño placeres", el de sentarse en una fría y lluviosa tarde de invierno, en buena compañía, para ver una buena peli con una bebida y algo de picar... uhmmm qué gustito más grande...
- Eso sí, para la gran pantalla dejo las pelis con efectos especiales, las grandes epopeyas, las pelis con maravillosos paisajes que en pantalla grande es un espectáculo digno de ver y sobre todo, veo las que me recomiendan mis hijas (son grandes cinéfilas, que podrían ganarse la vida como críticas de cine... aprovecho para recordar el blog de mi Angela). Si la peli es buena (ellas aciertan siempre de pleno, en mis gustos) la mejor inversión que se puede hacer es ir a verla al cine.
Qué buen día el viernes para una sesión de cine en la gran pantalla (solo si la peli lo merece) y qué buen día el miércoles (para cortar la semana) o el domingo (para terminarla) para una sesión de cine en casa ¿no os parece? Sin olvidarnos de la oferta televisiva, que ahora con tanta cadena, frecuentemente hay ocasiones de ver buen cine (a mí particularmente me suelen gustar las pelis de TVE 2 y hasta las de la TVE1 sin anuncios si merecen la pena). Pues ya veis, otra manera de ahorrar aún más, es ver o grabar la pelis de la tele... a ver quién da más...
Pues sí, hay aún más y es ver el cine en la gran pantalla !gratis! solo hay que esperar al próximo verano, porque en Málaga hay cine de verano por todos los barrios (en las playas, en patios de centros escolares, en parques, jardines, plazas...) durante los meses de julio y agosto. En el "cine de barrio", ponen un montón de pelis (todas últimas novedades del vídeo-club) y te puedes llevar tu bocata y refresco... pero mejor dejamos esta idea para el verano que viene...recordad que son mil y una ideas... jajaja
Hasta el verano aprovecharemos otras ofertas de nuestra ciudad (en la que es gratis o muy barato) como son los ciclos de cine de la diputación, del área de cultura del Ayuntamiento, del Ateneo, del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de la ciudad, de la universidad, del ciclo de cine francés de la alianza francesa, de la semana de la diversidad, del festival de cine de Málaga, etc.. etc...
Me encanta ir al cine, siempre ha sido una de mis actividades de ocio preferidas. Pero llegó un momento en que empecé a hacer cuentas... coincidió con el momento en que mi economía ya necesitaba hacer más números... y entonces descubrí que me salía ir al cine por unos 10-12 euros por persona (si incluía palomitas y refresco, claro). Sinceramente, pienso que los bares de los cines son una verdadera "estafa". Cuando la película era buena, ni siquiera pensaba en ese despilfarro, pues lo daba por bien empleado (nada como ver una buena peli en ese pedazo de pantalla y con ese maravilloso sonido..."surraun"). Pero cuando era un tostón (reconozco que ha habido veces en que hasta me he dormido) me salía mi vena "rata" y me decía... "con este dinero puedo recargar la tarjeta para ver unas 10 pelis del video-club de abajo de casa".
Bueno, pues al final llegué a un "ten con ten" (eso se dice en mi familia, cuando se refieren a "llegar a un equilibrio"), sacando las ventajas de una y otra opción... os cuento:
- Del vídeo-club saco las pelis más lacrimógenas, esas que son para llorar y con las que yo suelo llorar además a moco tendido, con hipidos y todo,... me quedo tan a gusto haciéndolo en casa, mientras en el cine pasaba un mal rato, reprimiendo lágrimas y sollozos de escándalo.
- Del vídeo-club también saco las pelis de historias intimistas, esas que tienen pocos actores/actrices, con largos diálogos y sin apenas paisajes o exteriores, ni por supuesto efectos especiales. Creo que son pelis que no pierden mucho en la pantalla pequeña, porque lo único que tienen es un buen guion.
- Y del vídeo-club saco algunas de las últimas novedades, si puedo en los días de oferta (en el mío, el míércoles son a mitad de precio). Ah y si es de los vídeos en que se paga por horas, no tengo en casa la peli más que el tiempo justo de verla (como tengo el vídeo debajo de casa, puedo permitírmelo). Eso sí, me encanta tomarme un picoteo con la peli. Es uno de esos "pequeño placeres", el de sentarse en una fría y lluviosa tarde de invierno, en buena compañía, para ver una buena peli con una bebida y algo de picar... uhmmm qué gustito más grande...
- Eso sí, para la gran pantalla dejo las pelis con efectos especiales, las grandes epopeyas, las pelis con maravillosos paisajes que en pantalla grande es un espectáculo digno de ver y sobre todo, veo las que me recomiendan mis hijas (son grandes cinéfilas, que podrían ganarse la vida como críticas de cine... aprovecho para recordar el blog de mi Angela). Si la peli es buena (ellas aciertan siempre de pleno, en mis gustos) la mejor inversión que se puede hacer es ir a verla al cine.
Qué buen día el viernes para una sesión de cine en la gran pantalla (solo si la peli lo merece) y qué buen día el miércoles (para cortar la semana) o el domingo (para terminarla) para una sesión de cine en casa ¿no os parece? Sin olvidarnos de la oferta televisiva, que ahora con tanta cadena, frecuentemente hay ocasiones de ver buen cine (a mí particularmente me suelen gustar las pelis de TVE 2 y hasta las de la TVE1 sin anuncios si merecen la pena). Pues ya veis, otra manera de ahorrar aún más, es ver o grabar la pelis de la tele... a ver quién da más...
Pues sí, hay aún más y es ver el cine en la gran pantalla !gratis! solo hay que esperar al próximo verano, porque en Málaga hay cine de verano por todos los barrios (en las playas, en patios de centros escolares, en parques, jardines, plazas...) durante los meses de julio y agosto. En el "cine de barrio", ponen un montón de pelis (todas últimas novedades del vídeo-club) y te puedes llevar tu bocata y refresco... pero mejor dejamos esta idea para el verano que viene...recordad que son mil y una ideas... jajaja
Hasta el verano aprovecharemos otras ofertas de nuestra ciudad (en la que es gratis o muy barato) como son los ciclos de cine de la diputación, del área de cultura del Ayuntamiento, del Ateneo, del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de la ciudad, de la universidad, del ciclo de cine francés de la alianza francesa, de la semana de la diversidad, del festival de cine de Málaga, etc.. etc...
jueves, 16 de septiembre de 2010
16: ¡Qué bueno y barato es el jabón casero!
Pues sí, es fantástico el jabón casero y os voy a dar una receta infalible, que me ha pasado mi amigo Joaquín y que me recomienda hacer con mucho mimo y paciencia:
En un recipiente de plástico (prohibidos los metales para hacer la mezcla) se pone 800 grs de agua fría (mejor del frigo) y se van añadiendo poco a poco 180 gramos de sosa caústica, con mucho cuidado de las salpicaduras (usar guantes y hasta gafas para prevenir) removiendo y diluyendo lentamente. Se deja unas dos o tres horas en reposo y se vuelve a la tarea, añadiendo muy lentamente un litro de aceite de oliva, usado para freir (cuanto más limpio es, más clarito y bueno sale el jabón), mientras se mueve sin parar como si fuese una salsa mahonesa. Tened paciencia, que llegará un momento en que se alcance ese punto-consistencia propia de una mahonesa ligerita. Se echa en moldes (a gusto, pues pueden ser pequeños o más grandes, llanos u hondos, e incluso bandejas para luego cortarlo a taquitos) y se deja durante 24 horas. Es el tiempo suficiente para poder cortarlo (si se deja más tiempo se pone más duro y no es fácil cortarlo) o para desmoldarlo si se usan recipientes individuales. Se colocan los trozos sobre una superfice de plástico o de cartón (el ondulado, que viene de protección en embalajes, puede ser ideal) y se deja durante un mes aproximadamente para "curarlo" y poder usarlo ya.
Este jabón admite muchas variedades, tantas como nuestra imaginación nos deje (incorporando aloe vera, aceite de almendras, leche en vez de agua, flores secas como la lavanda, etc...) y sus usos son múltiples (rallado para lavar la ropa a mano o en lavadora, o para fregar los suelos disuelto en el agua, o en taco para sacar las manchas de la ropa, o para el lavabo o la ducha, también para el pelo hay quien lo usa, etc...).
Bueno, bonito y barato, cumple "las tres b" este jabón casero y entra dentro de un estilo de reciclaje, que ya sabéis que me encanta. Hasta las monjitas de Antequera lo hacen para conseguir algunos ingresos extras...claro que el suyo... debe dejar la piel de ángel!
En un recipiente de plástico (prohibidos los metales para hacer la mezcla) se pone 800 grs de agua fría (mejor del frigo) y se van añadiendo poco a poco 180 gramos de sosa caústica, con mucho cuidado de las salpicaduras (usar guantes y hasta gafas para prevenir) removiendo y diluyendo lentamente. Se deja unas dos o tres horas en reposo y se vuelve a la tarea, añadiendo muy lentamente un litro de aceite de oliva, usado para freir (cuanto más limpio es, más clarito y bueno sale el jabón), mientras se mueve sin parar como si fuese una salsa mahonesa. Tened paciencia, que llegará un momento en que se alcance ese punto-consistencia propia de una mahonesa ligerita. Se echa en moldes (a gusto, pues pueden ser pequeños o más grandes, llanos u hondos, e incluso bandejas para luego cortarlo a taquitos) y se deja durante 24 horas. Es el tiempo suficiente para poder cortarlo (si se deja más tiempo se pone más duro y no es fácil cortarlo) o para desmoldarlo si se usan recipientes individuales. Se colocan los trozos sobre una superfice de plástico o de cartón (el ondulado, que viene de protección en embalajes, puede ser ideal) y se deja durante un mes aproximadamente para "curarlo" y poder usarlo ya.
Este jabón admite muchas variedades, tantas como nuestra imaginación nos deje (incorporando aloe vera, aceite de almendras, leche en vez de agua, flores secas como la lavanda, etc...) y sus usos son múltiples (rallado para lavar la ropa a mano o en lavadora, o para fregar los suelos disuelto en el agua, o en taco para sacar las manchas de la ropa, o para el lavabo o la ducha, también para el pelo hay quien lo usa, etc...).
Bueno, bonito y barato, cumple "las tres b" este jabón casero y entra dentro de un estilo de reciclaje, que ya sabéis que me encanta. Hasta las monjitas de Antequera lo hacen para conseguir algunos ingresos extras...claro que el suyo... debe dejar la piel de ángel!
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